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¿Somos inconsecuentes o solo estamos perdidos? Por Enzo Armengod Cervantes

“…este articulo está destinado para notar la precariedad, indiferencia y la baja correlatividad que tiene el Estado y la ciudadanía”.

5 julio 2020
peruanos

Siempre he notado que la gran mayoría de la gente hace cosas de manera incoherente, tanto así que todos parecemos adolescentes. La inmadurez social es una constancia, al menos así sucede en el Perú, la cifra de muertos no concluye, aun cuando nos advierten diariamente de que no hacer para esta desgracia entre en estado de sosiego. Vehemencia natural por parte de nuestra cultura, ¿Qué se debe hacer para obtener resultados óptimos? Debemos ser consecuentes ante los problemas y no socavar los errores que cometemos como sociedad –lo sé, es entretenido y gratificante cuando pensamos que es la culpa de los demás, menos la nuestra- y si, la culpa no solo es nuestra, también existe un gobierno que, después de todo, debe velar por nosotros.

En fin, este articulo está destinado para notar la precariedad, indiferencia y la baja correlatividad que tiene el Estado y la ciudadanía. Capaz no haya esquemas para la creación de esta, ya que es una interrogante muy común dentro de la Ciencia Política, y sobre todo de las Políticas Publicas, se ha notado por varios años que la tipología de los actores políticos es extraña y drástica al querer reformar ciertos parámetros, sin embargo, los planes ejecutados están hechos bajo principios generales; es decir, se cubren bajo facetas de prosperidad y paz.

Al vernos en esta situación, deberíamos preguntarnos: ¿Cuándo cambiaremos?, es una cuestión única y tal vez darle así, un poco más sentido a nuestra existencia como humanidad, ¿o es que acaso no estamos cansados de lo mismo? Lo repetimos cada vez que sucede una desgracia al país.

Estamos a tiempo, el mundo aun no cae, y ya no debemos permitirnos aquellas conductas que solo nos alejan del desarrollo social. El virus nos ataca con la melancolía de los ayeres, y no es justo vivir del pasado cuando está empezando otra vida. Oportunidades nuevas que no deben dar cabida al miedo del cambio, porque al parecer ya no estamos asustados de la realidad… ¿verdad? No confundamos los pequeños progresos del enfrentamiento al virus con su desaparición absoluta, no sería responsable inmovilizar nuestro razonamiento y empezar a eludir este problema gigantesco.

Las sospechas de la mortalidad nos han salvado a algunos, pero otros no tuvieron la misma suerte, este impedimento de acciones no deben ser en vano, inmensas reflexiones se darán, y luego decidiremos si escogemos ser conservadores o ser eclécticos. No esperemos a que la vida nos humille y nos haga entender por las malas que necesitamos un cambio, ya conocemos nuestros límites, es tiempo de enmendar los errores y ser un país unificado.

Enzo Armengod Cervantes
Alumno del noveno semestre de la UCSM de Ciencia Política

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