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PANDEMIA, MUERTE Y “UTILIDAD SOCIAL” Por Marco Falconí Picardo

La grave crisis sanitaria originada por el COVID-19 ha motivado que los médicos ante la falta de camas y equipos estén tomando decisiones extremas, determinando quien vive y quien muere.

10 junio 2020
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La pandemia vino a demostrar dolorosamente la triste realidad del sistema de salud peruano, abandonado históricamente por los diferentes gobiernos, por indolencia, ineptitud y corrupción hasta la fecha, que esperamos que sea ejemplarmente sancionada.

Dentro de éste caos gubernamental, también es cierto que todos los días nos encontramos que existen personas muy valiosas y valientes, que exponen sus vidas por atender al prójimo, como son los médicos, enfermeras y todos los profesionales de la salud, así como el personal administrativo sanitario.

La grave crisis sanitaria originada por el COVID-19 ha motivado que los médicos ante la falta de camas y equipos estén tomando decisiones extremas, determinando quien vive y quien muere.

Con preocupación observamos que se está recurriendo a conceptos como la “utilidad social” para priorizar y determinar quien se puede salvar o morir y no hay protocolos generales que se apliquen uniformemente en todos los centros hospitalarios.

Los criterios de priorización de atención sólo deben implementarse en el caso que los recursos sean insuficientes para atender a todos los pacientes simultáneamente. Ejm. 30 pacientes requieren un respirador artificial y solamente hay uno disponible. ¿A qué paciente se atiende? Al que llegó primero, al niño, al viejo, a la mujer gestante, al más fuerte, al más débil, al paciente que está infectado con el virus frente a otros pacientes con otras enfermedades, etc.

La “utilidad social” no puede fundarse en la discriminación por razones de edad, discapacidad, origen o cualquier otra diferencia y en nuestra Constitución está proscrita toda forma de discriminación.

Para el manejo de las crisis sanitarias existen una serie de protocolos que reconocen principios éticos como el deber de atención, administración de recursos, equidad, transparencia, consistencia y proporcionalidad.

Hay diferentes métodos, tales como la escala de White que contempla:

1) El SOFA (pronóstico de supervivencia a corto plazo);
2) Ganar el mayor número de años (pronóstico de supervivencia a largo plazo, evaluar comorbilidades);
3) Asegurar el mantenimiento del ciclo vital (edad en años).

Para tomar las decisiones adecuadas ante la falta de recursos, deberá implementarse el triaje de los pacientes en coordinación con los servicios médicos involucrados y de acuerdo a los tiempos que permita la urgencia con el Comité de Ética del centro sanitario.

El Ministerio de Sanidad de España ha considerado aspectos éticos en situación de pandemia: el SARS-CoV-2 y en el informe que ha emitido establece principios rectores que deben aplicarse en base a criterios objetivos, generalizables, transparentes, públicos y consensuados. Estos criterios generales aplicables son:

1) No discriminación por ningún motivo;
2) Máximo beneficio en la recuperación de vidas humanas;
3) Gravedad del estado de la enfermedad del paciente que evidencie la necesidad de cuidados intensivos;
4) Expectativas objetivas de recuperación del paciente en el corto plazo;
5) Orden temporal de entrada en contacto con el sistema de salud.

El personal médico debe tener sumo cuidado en la toma de decisiones para evitar incurrir en responsabilidad médica y luego los acusen de haber actuado como verdugos forzados.

Por el Dr. Marco Falconí Picardo
Docente de la Universidad Católica Santa María

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