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OPINIÓN. Niños que matan (Por Fernando Taco)

28 mayo 2017
Niños asesinos 1

En Perú se contratan niños para matar. Desde hace tiempo, organizaciones delictivas tienen entre sus oscuras tácticas convertir infantes y adolescentes en fríos asesinos. Ponen un arma en sus pequeñas manos. Les dicen con la vida de quién acabar. Y, luego de realizar tan pavorosa labor, les pagan con dinero ensangrentado.

¿Por qué usan a menores de edad para cometer homicidios? Porque pasan desapercibidos. Porque nadie sospecharía que una escolar uniformada acaba de exterminar a alguien. Porque, según la ley, las personas que aún no han cumplido los dieciocho,  no pasarán más de dos años en una correccional.
¿Y cuánto cuesta finalizar con la existencia de cualquiera de nosotros? Los precios varían. Depende de quién sea el asesino a sueldo y quién sea —como ellos dicen— a quien se le vaya a meter plomo. Por un lado, hay profesionales del oficio: adultos, jóvenes o niños que tienen varios difuntos en su currículo. Asimismo, también hay principiantes, que cobran más barato, pero con los que se corre el riesgo de no dejar exánime al que se supone tiene que estarlo. El costo también se altera según la víctima, el “pescao”, el vivo que aún no sabe que está muerto. Varía si es un miembro de la familia en primer grado, una ex pareja, un obrero, un empresario, etc. Por lo que, un sicario novato tiene una tarifa de entre 200 y 1000 soles, y un experto una de entre 10 a 15 mil dólares. Sin duda, una gama de ofertas aterradora para un servicio espeluznante.

¿Y cómo tomar contacto con estos exterminadores de vida? Los pactos para “meter fierro” al enemigo se realizan, en muchas ocasiones, a través de internet. Ahí, los menores u organizaciones criminales a cargo de ellos, ofrecen sus servicios homicidas.  Incluso, la publicidad puede ser aún más descarada, pues, se colocan avisos en plena vía pública. “¿Te gustaría desaparecer a alguien? ¿Tienen cuentas pendientes contigo? Yo soy el que buscabas”.

Así es como se contrata a un niño asesino en el Perú. Así de fácil. Así de sencillo. Un sicariato al alcance de quien tenga el suficiente dinero para pagar. Un sicariato que cada vez es más común en nuestro país.

Está en juego la paz. El homicidio encargado a menores de edad se ha convertido en un problema cada vez más grande al que no se le presta la debida atención. Necesitamos un estado sin violencia, donde los infantes y adolescentes estén en las escuelas ansiosos de aprender y no en las calles bajo el dominio de bandas criminales. Esperemos que el gobierno reaccione, y que sea a tiempo.

Artículo de Fernando Taco Mendoza

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