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La Sinfonía Evitable

Una escuchada a “Exogenesis: Symphony” de Muse

1 agosto 2020
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Por Orlando Cáceres Vides

El trío inglés  Muse, compuesto por el cantante, guitarrista y pianista Matt Bellamy, el bajista Chris Wolstenholme y el baterista Dominic Howard, es una de las bandas que rara vez decepcionan con cada nuevo disco que sacan. La agrupación lleva más de 20 años tocando y canciones como “Uprising”, “Starlight”, etc., han sonado en estadios abarrotados de personas que han coreado al unísono los himnos de la banda.

Sus canciones tratan temas diversos, que van desde un simple y meloso romanticismo, hasta obras perfectas para proclamar una rebelión en contra de las clases dominantes, pasando por letras cargadas de teorías conspirativas –de las cuales, Bellamy es un asiduo fanático-. Su ritmo suele variar entre grandes y estruendosas orquestas con distorsionadas guitarras, hasta un pop con toques electrónicos propios del nuevo milenio.

El día de hoy hablaremos de la que, según muchos, es su obra maestra, la “Exogenesis: Symphony”, perteneciente al disco Resistance del año 2009, la cual consta de tres partes:

“Overture” empieza con arreglos sinfónicos que no aguantan por estallar con la magnífica intervención de la voz aguda de Bellamy, complementada con los pesados tambores de Howard y los suaves coros de Wolstenholme, situándonos en un pasaje distópico, donde la humanidad cuenta minuciosamente sus últimos momentos de vida, con el pasar de la obra, podemos apreciar la unión de la furia de la guitarra distorsionada con la sinfonía que demuestra la ambición del grupo para destruir el techo con su sonido.

“Cross Polination” empieza con un piano virtuoso, propio de alguien que haya estudiado en conservatorio. Después de esta maravillosa introducción, Bellamy canta sobre unos astronautas que irán a otro planeta a propagar la humanidad en otro planeta, ya que se demostró en la parte anterior que esta ya fue destruida. Con uno de los solos de piano más complejos en la carrera de la banda, esta es la única parte de la sinfonía que jamás se ha tocado en vivo.

“Redemption” nos lleva a un pasaje más esperanzador y conmovedor, en el que los astronautas llegaron a otro planeta para poder recrear a la raza humana, pero con la condición de que se haga de la manera correcta, sin necesidad de recurrir a la corrupción y a las guerras que acabaron con La Tierra. Esta es la parte más sentimental de la sinfonía, donde escuchamos como Bellamy y Wolstenholme cantan al unísono por el bienestar de este nuevo hogar, mientras que Howard añade un toque más dinámico a la pieza.

A nosotros nos tocó vivir en un año en el que encontramos contaminación ambiental, rumores de guerras y pandemias cada mes. Y desde este humilde artículo nos hacemos una pregunta. ¿Llegará el día en que tengamos que mandar esos astronautas?

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