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La Cultura no se detiene: Trabajo cultural desde la sociedad civil

20 junio 2020
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Por Ruhuan Huarca

 

Ya casi alcanzamos el día 100 de la cuarentena. Día cuyo pico de contagio, se aplana como la cantidad de PYMES que no accedieron al programa de reactivación económica lanzado por el gobierno a través del Ministerio de Economía y Finanzas. Nueva normalidad.

Nuevos aires se respiran en el sector cultura pero, mientras el tan ansiado reconocimiento del sector y su posterior reactivación económica se concreten, los actores culturales no se han detenido, siguen adelante en su marcha y lucha por un mejor país.

La cultura no se detiene y se reinventa constantemente. En nuestra ciudad, hace algunos días, compartimos el trabajo que vienen realizando desde el sector privado algunos centros culturales y ahora, después de ver las múltiples actividades de diferentes personas, grupos e instituciones desde la sociedad civil. Compartiremos algunas, que muestran el avance de este sector a pesar de la pandemia y el olvido por parte de la mayoría de las autoridades.

 

Nuevos inicios y migración

Después de cerrar su casa cultural, “Gallito de Papel” migró y se encuentra muy activa desde sus redes sociales. Los días domingo transmiten en vivo su programa “Café con dos de Drag” un espacio donde se habla sobre teatro y otros temas vinculados a la cultura Drag. También, dictan diferentes talleres, previa inscripción, con lo cual se adaptan a esta nueva realidad y reactivan así su economía sin dejar de hacer cultura. Pedro Herrera, su director, manifiesta que: “Estamos preparando más talleres para los siguiente meses. Las cosas siempre pueden mejorar y nosotros no nos rendiremos”.

A diferencia de la primera, Drama Cultura es el primer grupo cultural que ha dado un giro a su rubro. Hace poco implementa “Barbijos Drama”. Por las redes sociales reencontró una amiga, Marleni Paredes, ex actriz teatrista de Trujillo, y ahora empresaria con “EXPRESION” diseños textiles, que confeccionan barbijos y mamelucos protectores. Con la ayuda de esta amiga, hizo posible este nuevo proyecto.

David Mendoza, su representante indica que: “Desde ahora, el barbijo es nuestra nueva prenda, y por ello los diseños deberán ser variados, atractivos, combinables con nuestra ropa, y una forma de expresión. He sentido que es un modo de protesta, simpático y empático, y que la gente, nuestro público, se identifique con nosotros y voltee para meditar sobre el mal momento que está pasando el teatro y demás expresiones artísticas.”

Guíame Sur, es otro grupo cultural que ha sido expulsado a las redes sociales por completo. Tras haber inaugurado recientemente su local, tuvieron que abandonarlo por la cuarentena. Ahora impulsan varios proyectos como “Cuéntame Poesía” un espacio de lectura de poesía que a la fecha cuenta con más de 100 poetas participantes y se transmite de lunes a viernes a las ocho (8) de noche por sus redes sociales. Mención aparte su programa, también digital “Perú Museos en casa” con Reginaldo Andía, una serie de entrevistas que buscan visibilizar el trabajo de los museos y conocer un poco más de su labor.

Además de esos proyectos, hay varios que se preparan. “Arte para Todos”, se encuentra en ciernes y busca visibilizar a los artistas para vender sus obras. Hay una iniciativa más grande denominada “Yo consumo cultura” donde se busca mostrar autores que hayan escrito sobre Arequipa. Fiorella Valencia representante de Guíame Sur cuenta además que: “Queremos leer cuentos andinos, pero es un proyecto que todavía estamos trabajando. Impulsaremos así el proceso de visibilización de la producción en lenguas originarias”.

 

 

De los buses a la bicicleta

Uno de los escritores más conocidos de la ciudad y que antes de la pandemia podíamos encontrar por la Av. Independencia, José Alvear Corimanya, ha tomado con optimismo este nuevo escenario. Su muro de Facebook es ahora una vitrina para exhibir y vender sus creaciones, además ha retornado a un deporte donde antaño fue campeón, el ciclismo. En palabras suyas: “La cultura sobre ruedas. Por motivo de pandemia José Alvear regresó al ciclismo, no para competir sino para vender libros y hacer lectores”

Él tiene reparos en las publicaciones en PDF o digitales porque la piratería puede mermar sus posibles ganancias. Su acercamiento a lo digital es parcial a través de su cuenta personal de facebook, donde lo encontramos como José Alvear Corimanya. “Ser Arequipeños”, la colección “Coronavirus” y algunos títulos para niños es lo que veremos si lo buscamos y decidimos apoyarlo.

 

 

De las bibicletas y los parques a las frías pantallas del teléfono celular

La Bibliobici de Arequipa un proyecto impulsado por dos jóvenes amantes del libro y la lectura que se hicieron conocidos por visitar parques y plazas de distintos distritos de la ciudad, donde aparecían con sus bicicletas y tras estacionarse buscaban un lugar para extender una base y colocar libros, construyendo una biblioteca itinerante para todos los visitantes de estos espacios públicos, además hacían uso de técnicas para cuenta cuentos. De este modo, promovían la lectura como un acto de placer con la mediación lectora que ellos hacían.

Con el inicio de la cuarentena se vieron imposibilitados de llevar la biblioteca a los espacios públicos. Como respuesta empezaron a grabar videos donde leían cuentos en voz alta. Pero no podían echaban de menos la interacción que tenían con sus lectores cuando iban por los parques. Encontraron en las transmisiones en vivo, que hacen todos los domingos a las cuatro (4) de la tarde, una posibilidad de dialogar con los niños y niñas cuya voz y punto de vista han sido obviados durante esta cuarentena.

Raúl Romero, uno de los coordinadores de la Bibliobici de Arequipa comenta que “Estamos preparando una biblioteca delivery para que las personas puedan acceder a los textos que tenemos. Concretar esto requiere cubrir varios gastos y para ello, próximamente abriremos una cuenta para recaudar fondos y hacer realidad este proyecto”

 

 

 

Así como las iniciativas que hemos mencionado, hay otras vinculadas al sector cultural que no paran, continúan y esperan que el gobierno las tome en cuenta. Los gobiernos locales no están exentos de esta responsabilidad y obligación pendiente.

Urge no solo para Arequipa, sino para todos los departamentos del país, un plan de reactivación cultural impulsado por los gobiernos locales. Paliando así, el olvido de este gobierno en sus diversos actos y omisiones hacia el sector cultura.

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