Ingresaron con 15 años y cursan la carrera de medicina en la UNSA

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La Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa tuvo tres ingresantes de quince años de edad, a través de los distintos procesos de admisión 2019 y que actualmente cursan el primer año del programa de estudios de Medicina.

Los tres adolescentes han tenido que cambiar algunos aspectos de su vida para emprender sus estudios en la carrera más disputada en el área de Biomédicas. Ahora se levantan más temprano para llegar a sus aulas, dejaron las reuniones sociales y sus amigos porque los estudios demandan más tiempo. Tres historias peculiares sobre los motivos que los llevaron a postular a la carrera más difícil de ingresar: Medicina.

“Es bonito ver a los niños sonreir, era sentirse pequeña otra vez”. Katherine Julissa Quispe Morales, nació el 11 agosto del 2003, participaba en grupos de la iglesia y de su colegio, iba a Chiguata para jugar con los niños y ayudarles a hacer sus tareas. Postuló a Medicina a través del proceso Ordinario I Fase, CEPRUNSA Quintos y Ceprunsa II Fase y en el tercer intento logró su ingreso.

“Cuando estuve en el Ceprunsa pensé que había muchos chicos mayores que yo, lo importante es no rendirse y dar lo mejor. En el primer día de clases comenzamos con Bioquímica, es una experiencia muy bonita y motivadora, me pareció interesante entrar a la Universidad ya no como visitante sino como alumna. No tuve fiesta de quinceaños, no me llamaron mucho la atención las fiestas. Me enteré que ingresé a la UNSA por una amiga que me llamó para darme la noticia. Mis padres me decían que estaban ahí para ayudarme. Me gustaría especializarme en Patología o Psiquiatría”.

“Soñaba con que me digan gracias Doctora”. Luisana Capacoila Rojas nació en 12 de junio del 2003, su vocación nació por querer ayudar a los demás sin pedir nada a cambio. Postuló a Medicina en el Ordinario 2019-I Fase y en CEPRUNSA Quintos, pero no ingresó, Luisana tenía beca por ocupar el primer lugar en su institución educativa y logró ingresar a través del proceso extraordinario en el quinto puesto.

“En los primeros días que ingresamos a clases, me sentí bien cuando los docentes nos decían que no nos rindamos y demos todo de nosotros para cumplir nuestras metas. Cuando termine la carrera, me gustaría ir a Tarapoto, donde vive mi familia materna, allí la gente tiene muchas necesidades y no tienen dinero para pagar una consulta. Tengo un tío que es Enfermero él me regaló los primeros libros relacionados a Medicina. Quiero ser Psiquiatra o Cardióloga. Mis amigas y yo no hicimos fiesta de promoción teníamos la meta de ingresar a la Universidad, otras chicas pensaban en su quinceañero y yo en estudiar porque mis papás eran mi mayor motivación, ellos sabían que no era fácil para mi edad (15 años) me dijeron que iban a estar conmigo siempre y que yo era especial para ellos, no me desmotivaron a pesar que no ingresé a la primera. Mi mamá me preparaba mi agüita de manzana y me llevaba mi almuerzo al colegio”.

“Hay buenos y malos médicos, por eso hay negligencias y logros”. Arnold Gabriel Quispe Pachari, nació el 27 de abril del 2003, cursó estudios en Juliaca, Su papá es Médico y su mamá Enfermera, desde niño vio la labor que ambos cumplían. Postuló a Medicina en CEPREUNA (Puno), en el examen de Quintos de la UNSAAC (Cusco) sin lograr su objetivo. Obtuvo la beca del segundo puesto en su colegio y postuló a través del proceso extraordinario 2019 a la UNSA donde concretó su sueño.

“Mi papá es Gastroenterólogo y mi mamá es Enfermera, ambos trabajan en Juliaca, siempre me gustó la gratitud de las personas cuando reconocían a mi papá. Juego básquet, fui seleccionado nacional y mis compañeros pensaban que nunca iba a ingresar a Medicina. Mi mamá compartía más tiempo conmigo, desde los tres años viví en el hospital del MINSA, cuando no había nadie que me cuidara ella me llevaba a las guardias y los retenes. Siempre vi cómo hacían los procedimientos, eso me llamó la atención”.

Los tres adolescentes son el claro ejemplo que ¡sí, se puede!, frente a las adversidades de no haber ingresado en la primera oportunidad, queda la opción de seguir intentándolo hasta lograr la meta: ingresar a la Universidad a una carrera donde se compite con miles de postulantes por una vacante.

Para brindarles el soporte necesario a todos los estudiantes de Medicina, la oficina de Bienestar de dicha Facultad realiza el monitoreo y seguimiento a los estudiantes para garantizar la culminación de la carrera.