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FÚTBOL. México y Alemania empatan 2-2 en Juegos Olímpicos de Rio

4 agosto 2016
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El vigente campeón olímpico de fútbol, México, y el campeón del Mundial, Alemania, empataron 2-2 este jueves en encuentro del Grupo C de los Juegos de Rio-2016, en el mundialista estadio Arena Fonte Nova de Salvador.

El azteca Oribe Peralta abrió la cuenta a los 52 con un remate de cabeza inapelable pero Serge Gnabry empató poco después con un gran tiro cruzado (58).

El encuentro enloqueció, a Alemania le anularon un tanto inmediatamente después (60) y Rodolfo Pizarro lo aprovechó para adelantar al Tri (63), pero Gnabry y los germanos no habían dicho su última palabra.

El atacante del Arsenal fabricó la ocasión, el arquero mexicano Alfredo Talavera desvió a córner y, en esa acción, Matthias Ginter selló las tablas definitivas (78).

En la segunda fecha, México chocará con Fiyi el 7 en Salvador mientras que Alemania se medirá a Corea del Sur en la misma ciudad.

Cerrarán la fase de grupos México-Corea del Sur en Brasilia y Alemania-Fiyi en Belo Horizonte el miércoles.

México comenzó dominando. Como gritando «yo soy el actual vencedor», los aztecas se apoderaron del balón y fueron ganando metros en el campo. Sin prisas, con ganas de agradar y de mandar un mensaje desde el primer día.

Pero su control duró poco. Apenas un cuarto de hora, lo que tardó Alemania en desperezarse. Dos avisos en el 13 y el 15 cambiaron el signo del partido. De repente, la valentía mexicana se tornó en timidez y Alemania, la más guapa de la clase en Brasil-2014, se hizo dueña y señora del encuentro.

Diluida México, la ‘Mannschaft’ asedió su área. Pero los aztecas no habían dicho su última palabra. Hirving Lozano erró con todo a favor cerca de la media hora de juego (26) tras una gran jugada colectiva al estrellar, solo frente al arco, el balón en el portero rival Timo Horn.

El técnico europeo no lo vio claro y movió su banco. Fuera el León Goretzka, dentro el ‘Gunner’ Serge Gnabry. El cambio varió el signo del partido.

Gnabry arrancó revolucionado, barriendo todo el frente de ataque, destilando electricidad y ganas a borbotones. En el 35 zigzagueó por la izquierda y su pase atrás no fue bien interpretado por sus compañeros. Poco después hizo otra de las suyas, sin concretar.

México aguardaba y, al borde del descanso (44), a punto estuvo de abrir la cuenta pero el arquero alemán volvió a demostrar sus grandes reflejos.

Tras el paso por las duchas, México se lavó los complejos, si es que le quedaba alguno, y el siempre peligroso Oribe Peralta, la figura de su selección, batió de cabeza a Horn a los 51 minutos.

El fútbol lo había puesto Alemania pero conviene no fiarse cuando se tiene delante a Peralta.

La campeona del mundo tenía dos opciones: resignarse o luchar. Y la ‘Mannschaft’, como Italia, Uruguay o Argentina, nunca baja los brazos. Está en su ADN.

Y Gnabry se encargó de poner las cosas en su sitio. El atacante erró primero de manera flagrante (57) pero, poco después, no perdonó, al aprovechar un maravilloso pase a la espalda de la zaga y definir con maestría cruzado (59). 1-1 y, aún, media hora por delante.

Era el momento alemán. Lo sabían e hicieron el 2-1… pero fue anulado por mano.

El que sí valió fue el de Rodolfo Pizarro (60), que se benefició de un remate al horizontal de Peralta y, con el portero batido, la empujó a la red.

El público se divertía y no era para menos. Goles, ocasiones y fútbol vertical. Con las lanzas en alto en todo momento y las especulaciones en casa.

Alemania advertía. Y advertía. Y advertía. Y cuando se advierte demasiado suelen ocurrir cosas. En este caso, un tanto.

Volvió a aparecer Gnabry, que casi anota con un buen remate, pero salvó a saque de esquina Alfredo Talavera con una mano mágica.

Ahí marcó Matthias Ginter en el 78, también de cabeza. Otra vez Gnabry en el origen de la jugada. Otro tanto de cabeza. El día de la Marmota en el Arena Fonte Nova de Salvador que, a pesar del resultado, despidió a sus héroes con una ovación digna del espectáculo.

Fuente: EFE

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