Encontraron la abeja más grande del mundo ¿mayor cuidado o peligro para su especie?

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La abeja gigante de Wallace, ha sido fotografiada y filmada en el archipiélago del norte de Maluku en Indonesia por primera vez. Y la última vez que fue vista, los científicos informaron oficialmente que fue en Wallece en 1981.

En la actualidad, la abeja gigante de Wallace no cuenta con datos suficientes lo cual la coloca en la Lista Roja de la UICN. No obstante, lo que los investigadores sí saben sobre la abeja es que es rara y que hace sus nidos en los montículos aéreos de termitas. El insecto, que tiene un tamaño de alrededor de 6.4 centímetros y un cuerpo que es casi del tamaño de un pulgar humano, utiliza sus enormes mandíbulas para raspar la resina pegajosa de los árboles. Luego recubre el interior de su nido con la resina para protegerlo de las termitas.

los guías indonesios, vieron un montículo de termitas a unos 2.4 metros del suelo. Treparon al árbol al que estaba unido el montículo y miraron dentro para descubrir algo que se movía dentro de un nido que parecía húmedo y pegajoso. El experto en abejas Eli Wyman, entomólogo, subió al árbol y confirmó que era de hecho un nido de abejas gigantes de Wallace.

Los investigadores ahora esperan que las imágenes de la abeja renueven los esfuerzos para aprender más sobre una especie de la que sabemos muy poco.

La publicación de la rara abeja gigante podría poner a la especie en riesgo, dado que ya existe alguna evidencia de su demanda entre los coleccionistas. La realidad es que los coleccionistas sin escrúpulos ya saben que la abeja está ahí fuera, dijo Robin Moore, director de contenido digital y medios de la organización sin fines de lucro Global Wildlife Conservation, que ayudó a organizar la expedición como parte de su proyecto, búsqueda de 25 especies perdidas.

Se incrementará la protección de la abeja, esta dependerá primero de que los funcionarios gubernamentales y partes interesadas sepan que la abeja existe, y luego de que tengan la voluntad de ayudar a protegerla. Al convertir a la abeja en una insignia de conservación mundialmente famosa, esperamos que la especie tenga un mejor futuro y no permitamos que la olviden.