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EL COVID-19 Y EL ORDEN MUNDIAL por Laura Pulido Fuya

7 mayo 2020
Coronavirus

Hoy, el mundo se enfrenta a un enemigo invisible, un enemigo común, un enemigo que no discrimina, un enemigo que colapsó los sistemas de salud y debilitó la economía mundial, un enemigo que llegó a todos los continentes y paralizó el orden mundial.

Ante la presencia del nuevo coronavirus, el escenario global se encuentra ahogado en la incertidumbre, el temor y la expectativa, pues el hecho de que en el pasado la humanidad no haya enfrentado una guerra colectiva, trae complejidades ante la capacidad de reacción, por tanto, las decisiones son experimentos, experimentos que pueden salvar o cobrar vidas, experimentos que pueden mejorar o empeorar la economía. Ante esta situación, el profesor Yuval Noah Harari uno de los pensadores destacados del siglo XXI, considera “no hay nada predeterminado en la manera de lidiar con esta crisis, hay muchas opciones, no una sola, pero, las decisiones que tomemos tendrán un impacto durante años y décadas y reconfigurarán el planeta”. (Duer, 2019).

Ahora, para salir victoriosos de esta crisis, la comunidad internacional deberá cooperar y emprender una lucha común, tendrá que poner en marcha la experiencia que adquirió en el pasado a partir de crisis ya afrontadas.

“Si bien no es la primera vez que la humanidad experimenta plagas y pandemias, sí es la primera en la que ésta ocurre a escala global y simultánea, poniendo en juego las bases sobre las cuales se ha cimentado la actual civilización humana”. (Medina, 2020).

Así, es momento de superar divisiones geopolíticas, diferencias económicas e ideológicas y emprender la batalla, hoy la meta no es conquistar territorios, hoy el objetivo es salvaguardar la vida de millones de personas, estabilizar la economía y retomar el orden mundial. Entonces, es momento de desempolvar y poner a trabajar aquel principio del Derecho Internacional que habla sobre la solidaridad entre los pueblos, es momento de que el poder hegemónico actúe en favor de las naciones más débiles, debemos recordar que la solidaridad de los pueblos es un principio que regula las relaciones internacionales, pero que ante esta guerra se ha olvidado, parece que el COVID 19 enterró el orden mundial.

Lo anterior, en razón al ataque simultaneo que el mundo recibió, lo que llevó a que las naciones optaran por el nacionalismo (no cuestionable) pues, cada país, grande o pequeño emprendió la lucha de forma independiente, con o sin recursos, con o sin un sistema de salud estable, con o sin deficiencias económicas, con o sin altos grados de pobreza, con o sin altos grados de corrupción, con o sin un líder apto para enfrentar la crisis. Ante la situación, las naciones cerraron sus fronteras, se preocuparon por los problemas internos, se olvidaron al vecino, del aliado político- económico, en un instante volvimos a los preceptos darwinistas de supervivencia.

Pero, a pesar de lo débil que se ha mostrado la comunidad internacional, pareciera que dentro del nuevo orden mundial han surgido nuevos líderes, Alemania y Rusia han sido un claro ejemplo de cooperación frente a esta pandemia. La primera, recibiendo pacientes extranjeros, la segunda, enviando aviones con insumos médicos hacia Estados Unidos quien ha perdido su liderazgo y encabeza la lista de contagiados.

Dentro de este débil panorama de cooperación también encontramos a Cuba quién exporta sus servicios médicos hacia Italia, de igual forma se encuentra Venezuela quién supuestamente donaría a Colombia máquinas para el análisis de pruebas. Aunque estos dos últimos no se ven como líderes mundiales, sí han izado las banderas de la cooperación y la solidaridad entre pueblos. Salud y economía, una dicotomía caótica, que pone los nervios de punta a los líderes del mundo ¿Quién pensaría que la salud y la economía pondrían a prueba la capacidad de reacción de la comunidad internacional y paralizaría el orden mundial? Ni siquiera el politólogo estadounidense George Friedman, prevería que la comunidad internacional sería tan débil a la hora de enfrentar una crisis colectiva, aunque sí dictaminó la aparición de nuevos líderes, pero nunca pensó que llegaren a ser Alemania y Rusia.

Para terminar, y sin profundizar mucho en este tema, el autor Anthony Medina en su artículo: COVID-19 ¿Podemos imaginar un futuro común?, decide plantearse un interrogante frente al futuro del actual modelo económico capitalista. Frente a este punto, considero que el capitalismo es un sistema difícil de derrocar, pues, ante los estragos económicos que esta y otras pandemias han traído, la banca tiende a fortalecerse pues los estados permiten y promueven la financiación de necesidades, originando deuda y pago de intereses. Lo mismo acontece en el campo internacional, pues los países pobres o en desarrollo, deben endeudarse para salir de la crisis, situación promovida por los organismos internacionales.

Así que la crisis siempre fortalecerá al sistema capitalista. Para concluir, considero que esta pandemia y/o crisis mundial, debe dejar una lección importante a las naciones latinas, por un lado, resulta fundamental fortalecer la democracia, en aras de disminuir los índices de corrupción y otorgar el poder a líderes que tengan la capacidad de afrontar las crisis. Por otro lado, debemos entender la importancia de invertir los recursos públicos en salud y un sistema de educación moderno.

Laura Pulido Fuya
Estudiante de 4to año de la Escuela de Ciencia Política y Gobierno de la UCSM

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