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El corazón que se muerde la sangre: Un cadavre

12 julio 2020
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Traducción a cargo de Gustavo Mori:

 

Este texto de Georges Bataille, que aparece en el panfleto colaborativo Un cadavre (Un cadáver, 1930) contra la figura de André Breton, saca a la luz la controversia estético-ideológica entre ambos autores, quienes representaban dos movimientos opuestos: el bajo materialismo (Bataille) y el surrealismo (Breton). La réplica de este panfleto se encuentra en el prefacio de la revista El Surrealismo al Servicio de la Revolución (1930), donde Breton se dirige a Bataille y a los antiguos integrantes del surrealismo como canallas que hacen del pensamiento un oficio para oponerse a “la fatalité révolutionnaire” (la fatalidad revolucionaria).

 

El León Castrado

No tengo gran cosa que decir sobre la persona de André Breton a quien no conozco mucho. No me interesaban sus relaciones de organización política[1]. Solamente lamento que haya invadido, durante mucho tiempo, la calle con sus idioteces embrutecedoras. Que la religión muera[2] con esta vieja vejiga[3] religiosa.

Valdría la pena, sin embargo, conservar el recuerdo de este gran absceso de fraseología clerical, aunque solo fuera para inspirar la repugnancia en los jóvenes de castrarse dentro de los sueños.

Aquí yace el buey Breton, el viejo esteta, falso revolucionario con cabeza de Cristo. Un hombre que tiene la boca llena de respeto no es un hombre, sino un buey, un sacerdote o, incluso, un representante de una especie innombrable, animal de gran melena y cabeza de escupitajos, el León castrado.

Subsiste, pues, la famosa pregunta del surrealismo, nueva religión consagrada, pese a las apariencias, a un vago éxito.

Nadie duda, en efecto, que las condiciones elementales del éxito religioso estén reunidas por la religión surrealista, el “misterio” concerniente a los dogmas que van hoy día hasta la ocultación, la “hipocresía” concerniente a las personas que alcanzan, en un manifiesto tan grandilocuente, tan falso como un catafalco, una profunda impudencia.

Me parece, por otro lado, necesario no dejar ninguna ambigüedad en esta manera de presentar las cosas. Yo no hablo únicamente de religión surrealista para expresar un asco insoportable, sino por preocupación de exactitud, por razones, de alguna manera, técnicas.

Supongo que es idiota hablar de violencia al robar un semblante de violencia a la oscuridad. Es posible, sin ninguna duda, salvaguardar la más grosera virilidad y oponerse a las apatías como a las opresiones burguesas utilizando procedimientos técnicos. La abominable consciencia que tiene cualquier ser humano de una castración mental casi inevitable se traduce, en las condiciones normales, en actividad religiosa, ya que dicho ser humano, para huir ante un grotesco peligro y preservar, sin embargo, el gusto de existir, desplaza su actividad al dominio mítico. Como él encubre, de esta forma, una falsa libertad, ya no experimenta dificultades en representar seres viriles, que no son más que sombras, y, en lo sucesivo, en confundir cobardemente su vida con una sombra, pero todo el mundo sabe hoy día que la liquidación de la sociedad moderna no quedará en agua de borrajas[4] como se produjo al final del período romano con el cristianismo. A excepción de los estetas poco apetecibles, ya nadie quiere dejar el mundo para vivir en una contemplación ciega e idiota, nadie quiere una libertad mítica.

Sorprendido de ver que esta liquidación sucedía únicamente en el plano político, se traducía únicamente por movimientos revolucionarios, el surrealismo ha buscado, con el inconsciente obstruccionismo y la socarronería poética del cadavérico Breton, introducirse como pudiese en los furgones del comunismo. Habiendo fracasado la maniobra, el mismo Breton se ha limitado a disimular su empresa religiosa bajo una pobre fraseología revolucionaria. ¿Pero la actitud revolucionaria de un Breton podría pasar por otra cosa que una estafa?

Un falso hombre de bien que ha muerto de aburrimiento en sus absurdas “tierras de tesoro”, eso es bueno para la religión, eso es bueno para pequeños castrados, para pequeños poetas, para pequeños místicos-roquets[5]. Pero no se modifica nada con una gran gidouille[6] blanda, con un paquete-biblioteca de sueños.

 

 

Fuente:

Pierre, José (1980). Tracts surréalistes et déclarations collectives (1922/1969). Tome I (1922/1939). Paris: Eric Losfeld, éditeur.

[1] Fr. Police proviene del latín politia, lo que quiere decir que en el texto no hace alusión a relaciones de policía, sino que, por extensión, significa política. En nuestro caso, organización política, porque implica un orden y un reglamento dentro del grupo surrealista (Littré)

[2] Fr. Crève, del verbo crever, en este contexto, expresa el desprecio y la cólera de Bataille respecto a Breton (Littré).

[3] Fr. Vessie en el sentido figurado significa “Cosa vana, de poco valor, insignificante como si estuviera llena de aire” (TLF).

[4] Fr. Tourner en eau es una expresión francesa, cuya traducción al español tiene su variante en “quedar algo en agua de cerrajas” que, según el diccionario de autoridades: “Se llama à la que se saca de la hierba Cerrája: y por ser inútil, y de ningun provecho, se suele decir agua de cerrájas por todo aquello que no tiene substáncia, ni valór: y tambien quando se espéra alguna cosa, y se desvanéce, se dice que se hizo agua de cerrajas”. Una de sus variantes es “Agua de borrajas”.

[5] Fr. Roquet. Raza de perro salido del cruce de un dogo y un pequeño danés (TLF). Asimismo, tiene otra acepción que designa a un hombre agresivo, mediocre y envidioso (TLF).

[6] Neologismo inventado por Alfred Jarry que hace alusión a la panza du Père Ubu. Puede ser un metónimo de panza. Sin embargo, no puede reducirse a este último por las connotaciones que adquiere.

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