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CRÍTICA A LA HIPOCRESÍA

2 junio 2020
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Por Maik Larico*

La pandemia del nuevo coronavirus desnudó a muchos gobiernos, y el Perú no ha sido la excepción, estamos con más de 70 días de confinamiento y cada vez las cosas se ponen peor, nuestro gobierno ha tratado, con medias verdades, de enfrentar una crisis sanitaria para la que no estuvimos preparados.

Como medida preventiva, en nuestro país como en muchos otros países han implementado medidas extremas, la cuarentena, ha sido una de las medidas que tomó inmediatamente el gobierno. Sin embargo, esta misma medida ha paralizado nuestra economía y el impacto es más fuerte en el Perú porque ya llevamos setenta y cinco días encerrados y sin meseta a la vista. Es en esos momentos dónde recordamos una habilidad que tenemos todos los peruanos, la crítica, no obstante no toda crítica es bienvenida en esta democracia: ¿Qué podemos criticar en el Perú? y ¿qué no?

Podemos criticar los cientos de personas que irresponsablemente salen a la calle a abastecerse en los mercados, vender sus productos en los mismos, cobrar un bono que se agota mientras haces la cola y seguirle el juego a grandes medios de comunicación que satanizan al ciudadano, pero no podemos criticar, que el gobierno hasta el momento no hay podido otorgar un bono universal de mil soles para que los ciudadanos no mueran de hambre sin tener con nada que alimentar a los suyos, en vez de eso, le otorgamos bonos medianos que al final no llegaron a los verdaderos pobres que no figuran en los padrones del SISFOH.

Podemos criticar a los miles de trabajadores que en plena cuarentena son obligados a ir a sus centros de trabajo, al 70% de informales que antes de la cuarentena ya venían pasando necesidades y hoy se las ingenian para traer algo a sus hogares porque después de siete, treinta o setenta días de cuarentena no tienen para cubrir las necesidades básicas de la familia, pero no podemos criticar, al gobierno que injustamente otorgó excepciones a grandes empresas mineras, que hoy abusan de sus trabajadores, obligándolos a trabajar sin EPP´s, modificando sus contratos para reducirle los trabajos o simplemente quedaron en el desempleo a causa del bendito Decreto de Urgencia 038-2020, que “regula” la suspensión perfecta de labores, que lo único de perfecto ha tenido los más de setenta mil empleadores que hoy se encuentran en la calle y sin un horizonte de esperanza de volver a sus lugares de trabajo.

Podemos criticar a los trabajadores de la salud que están renunciando a sus centros de labores y considerarlo como traición a la patria como muchos lo han venido repitiendo, pero no podemos criticar que el gobierno de Martín Vizcarra en sus dos años de gobierno haya reducido el presupuesto de salud, que los médicos no cuenten para esta pandemia con medidas de protección adecuada por estar en la primera línea, trabajadores de la salud contratos abusivos como el CAS que no les permite tener estabilidad laboral.

Podemos criticar todo mientras no afecte el confort individual de cada uno, mientras no afecte mi color político, mientras no sea yo el que está pasando hambre, podemos criticar al gobierno si nos da la gana, solo cuando nos conviene, mientras nuestros intereses no están en juego, en suma un critica hipócrita, una crítica chévere que durante los últimos treinta años de gobierno solo nos ha permitido aguantar todos los abusos y a conformarnos con el statu quo​.

Pues, ya es tiempo de criticar los verdaderos problemas del país y buscar justicia social, que es lo mínimo que merecemos después de casi doscientos años de soportar más de lo mismo.

 

*Sobre Maik Larico, Estudios en Derecho (UNSA) y Gestión Pública y Políticas para el Buen Vivir (UNMSM).

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