HORARIOS / PROGRAMAS
Contáctanos: [email protected]

“Cambiar todo para que nada cambie” Por la Dra. Lelila Lazo Cornejo

Amable lector, si la pandemia fuera en realidad un conflicto bélico, demandante de pertrechos para combatir, ganar la guerra y proteger la integridad del suelo patrio y la vida de los compatriotas, y en tal virtud los jefes militares utilizaran los escasos recursos para construir un cementerio para los caídos en combate, usted pensaría automáticamente que la guerra se perderá indefectiblemente.

7 junio 2020
Políticas publicas

En ciencias políticas se estudia la paradoja del escritor italiano di Lampedusa (1896-1957) expuesta en la novela «El gato pardo», en la que expresa la contradicción: «Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie».

La pandemia del COVID-19, descubrió el telón que ocultaba nuestras graves carencias en materia de salud pública y su daño colateral «la pandemia de la corrupción».

El bombardeo de discursos populistas, el anuncio de acciones renovadoras y transformadoras, las críticas y las retaliaciones llenan los sentidos de la opinión pública dando la sensación que todo está cambiando.

Amable lector, si la pandemia fuera en realidad un conflicto bélico, demandante de pertrechos para combatir, ganar la guerra y proteger la integridad del suelo patrio y la vida de los compatriotas, y en tal virtud los jefes militares utilizaran los escasos recursos para construir un cementerio para los caídos en combate, usted pensaría automáticamente que la guerra se perderá indefectiblemente.

Sucede lo mismo con las políticas públicas, entendidas como instrumentos o herramientas generadoras de la solución a los problemas públicos, ya que se orientan a cumplir objetivos de satisfacción social y permiten conducirnos a lograr el desarrollo, no constituyen pues meras actividades y asignaciones presupuestales, eso es elemental, son la concreción de la acción del Estado frente a la ciudadanía en la satisfacción de sus necesidades.

Sin ellas se cambian muchas cosas para que nada cambie, entre ellas nuestra corrupción endémica, el populismo dilapidador de recursos. La corrupción es el interés creado, las políticas públicas son enemigas de la corrupción.

Las políticas públicas bien concebidas constituyen la garantía para que los cambios puedan ser apreciados por todos.

Las políticas públicas son el gel antibacteriano que ahuyenta a esos llamados «reformadores» que se infiltran en las gestiones públicas, para cautelar sus intereses y granjerías, haciendo gala de la cosmetología administrativa, dando una apariencia basada en otro de los grandes artificios de la política «Las cosas son lo que parecen ser».

Las políticas públicas proponen una nueva y mejor manera de gobernar.

¡Implementar políticas públicas eficientes es el cambio!

Por: Lelia Lazo Cornejo
Docente de la Escuela de Ciencia Política y Gobernabilidad de la UCSM
Docente de la Escuela Profesional de Derecho de la UCSM

También te puede interesar