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Black Lives Matter: Protesta y desestabilización política por Benjamín Jiménez

La politización de un tema tan delicado como es la vida, la igualdad y la tolerancia, como en este caso reciente, abre muchas puertas al debate tanto en la administración de aquel país, como en la ideología que acompaña la clase dominante.

15 junio 2020
BLM

Desde el pasado 20 de mayo, todo el mundo prestó sus oídos a lo que probablemente sea un hecho que desencadenó la mayor movilización civil en formato de protesta de EEUU, desde la que provocó la muerte de Martin Luther King allá por los años 60’s. Se trata del asesinato de George Floyd, ciudadano estadounidense nativo de Houston, a manos de un desalmado agente policial, en Mineápolis. Desde este hecho que reflejaría una vez más la problemática del racismo en el país del sueño americano, se ha puesto un pie adentro de la Casa Blanca para cuestionar las políticas adoptadas por el gobierno de Donad Trump.

Asimismo, se pudo observar, ¿cómo las primeras movilizaciones pacíficas han mutado en actos vandálicos y de saqueos, pero, ahora bien, ver un fuerte activismo de grupos como el Antifa, o la reaparición de Anonymous, significa una confrontación al sistema de gobierno, y a su administración ha puesto en discusión sobre la mesa el propósito de algunas protestas afuera de la casa de gobierno, entonces es Sensato señalar que todo es puro activismo? O una protesta por una cuota de poder político. Se sabe que la participación de grupos como el Antifa, es reciente, pese a que su existencia data desde la década de 1920 como un grupo de rechazo a la extrema derecha, este grupo que tomó protagonismo según los medios para causar destrozos y actos vandálicos desde el asesinato de George Floyd, se muestra como un símbolo de la anarquía, sin una ideología definida, pero con acciones radicales, en contra de la estabilidad de un gobierno como el actual que de por sí está conteniendo su colapso.

La politización de un tema tan delicado como es la vida, la igualdad y la tolerancia, como en este caso reciente, abre muchas puertas al debate tanto en la administración de aquel país, como en la ideología que acompaña la clase dominante. Entonces se puede decir que ahora llevar la contraria al sistema aún sin tener una jerarquía en su organización o ideología, es una nueva tendencia en la lucha por el poder.esto es un conflicto, no solo por ser un proceso nuevo en la vida política, sino por lo complejo que es intentar catalogar sus propósitos, intereses, misión y visión.Y como se trata de un caso de total atención mediática, ninguna figura política está ajena a dar su opinión, hay quienes hacen frente y se alinean con las protestas sean llevadas a cabo de cualquier manera, como es el apoyo por parte de Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, y diputado español, hacia estas acciones de Antifa, o incluso, George bush criticando al gobierno de turno, que le da un tinte más político a todo ello.

También en la última semana desde una transmisión el grupo de Hackers y ciberactivistas Anonymous ha manifestado el rechazo total a el actuar de la clase dirigente Estadounidense, dando un golpe más a la figura de Trump y su gobierno, aunque sumandole un nuevo punto, el cual es la relación de este con la red de tráfico de menores de Epstein, Anonymous al igual que antifa, es u grupo activista, pero cuyo actuar es el de desclasificar data de gobiernos para desestabilizarlos, sin un propósito político claro más allá que ello, su primeras actuaciónes en el escenario de las protestas se da desde la década del 2000, y desde su reaparición mediática por el caso George Floyd y el movimiento Black lives matter, ha significado una entrada más en el caso. ¿Pero a qué va toda esta manifestación? ¿Qué dirección tienen los intereses detrás del hashtag y del movimiento? Como ya se ha mencionado antes, es la lucha ya no por la toma de decisiones dentro del poder, sino una lucha por averiar el sistema, que hasta el momento es efectiva, es política activa por supuesto, a través del mecanismo de organizar grupos de activismo, acompañado de un detonante mediático, para concretar el resultado que ya se puede observar en las calles afuera de la Casa Blanca, y en el encierro del presiente en el búnker.

Es claro que todo esto se ha salido del control de Trump quien una vez más no ha asumido el papel de liderazgo frente a esta crisis ya extendida, sin embargo, también es claro que los movimientos que se han liderado a causa de este suceso tienden a mezclarse con manifestaciones llenas de carga política, con el fin de crear más conflictos internos de poder para descuadrar más al gobierno, cuyo actuar no fue inmediato, para prevenir y ahora mucho menos para contrarrestar esta situación. Finalmente llevando al presidente a considerar a Antifa como una organización terrorista y a ponerlo frente a la activación de la ley contra insurgencia para reprimir de manera abrupta toda esta movilización, poniendo a los Estados Unidos en la peor crisis de liderazgo en el último siglo.

Por: Benjamín Jiménez Tavera
Estudiante de 4to año de la Escuela de Ciencia Política y Gobierno UCSM

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