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Aislamiento social: ¿Qué ocurre con nuestro tiempo? Por Jessica Llerena Chávez

25 mayo 2020
aisalmiento social

En ocasiones percibimos que el tiempo vuela y en otras que se nos hace eterno. Si nos dijeran que la operación de un ser querido durará dos horas o que el resultado de un examen académico muy importante lo obtendremos en cinco días, es probable que experimentemos que el tiempo pasa lentamente. En cambio, cuando disfrutamos mucho de un momento como las vacaciones, un viaje, una lectura, un nuevo aprendizaje, sentimos que las horas pasan rapidísimo.

Las actuales circunstancias no son la excepción. Para muchos la cuarentena puede ser eterna –porque anhelan salir con libertad y sin miedo a contagiarse– y para otros un espacio maravilloso que pueden aprovechar para hacer muchas cosas que antes no podían –precisamente por falta de tiempo para estar en casa–.

Frente a estos dilemas, las respuestas usuales pasan por afirmar que todo es cuestión de cómo uno se organiza y gestiona su agenda o actividades. En realidad, no es tan simple pero tampoco debería ser tan complicado. El tiempo es objetivo –las horas y los días duran lo mismo siempre– sin embargo, todos lo vivimos de manera muy personal y subjetiva.
Una manera de resolver el problema es aceptar con naturalidad esa percepción subjetiva que tenemos del tiempo para luego reflexionar sobre el sentido que le estamos dando a nuestra vida.

Nos “falte” o nos “sobre” tiempo, lo importante es saber si lo que hacemos es reflejo auténtico de nuestro ser o, por el contrario, obedece a reforzar falsos paradigmas de valía personal que apuntan a obtener un éxito basado solo en el hacer y el tener. Estamos hablando de humanizar el uso del tiempo. Ser “seres humanos” y no “haceres humanos”.

Y en ese esfuerzo de sentido, tal vez sea útil que quienes sienten que necesitan más horas en el día recuerden que a veces “menos es más”, que urgente no es lo mismo que importante y que lo superficial no solo nos quita tiempo sino también energía. En cambio, a quienes experimentan que el día es muy largo y que les alcanza para todo, tal vez les ayude recuperar el sentido de urgencia en algunas cosas como amar, perdonar o ser felices, y recordar que el tiempo no tiene el poder de curar ni solucionar nada por sí mismo, pues siempre es necesaria la acción humana para salir de problemas y dificultades.

En fin, el tiempo dura lo mismo para todos. Uno elige cómo disfrutarlo y utilizarlo. Y tú, ¿en qué estás dispuesto a invertir tu tiempo y cómo quieres vivirlo?

Jessica Llerena Chávez, jefa del Centro de Liderazgo de la Universidad Católica San Pablo. Magíster en Dirección de Recursos Humanos y Gestión del Talento por EAE Business School Madrid.

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